Amado Hombre

Amado, ¡oh, amado hombre! Cuan largo tiempo he soñado con acariciar tu cuerpo, tu suave piel bañada en sudor y lágrimas bajo esos cálidos días de sol que a ti y a mi se nos han antojado siempre tan fríos. Cuántas veces habrán soñado mis dedos con perderse en tu cabello, mis ojos en los tuyos, profundos y distantes… Cuántos días he imaginado haciéndote el amor contranatura, como ellos mismos dicen, sin importar el qué pensarán ni el qué nos dirán. Cuántos días habré susurrado tu nombre maldito al viento, perdiéndose al final del mundo y volviendo a mí a casa segundo sin importar las distancias.

Y cuánto miedo he sentido ante el mundo, que no nos entiende ni nos comprende. Cuántas noches habré llorado porque me han dicho que estaba mal, que no era más que vicio y perversión. Pero el pecado, ¡oh, el pecado! se vuelve tan maravilloso cuando lleva tu rostro como una máscara fundida con la piel. Siento ese maravilloso escalofrío cuando pienso en ti, cuando recuerdo tu aroma allá donde vaya, el sonido de tus pasos en las calles, el increíble timbre de tu voz en el recuerdo.

Amado, ¡oh, amado hombre! Hazme tuyo una vez más. Hazme la criatura que quiero ser, buena y tierna, dulce y cariñosa, sin importarme el mundo y sus terribles consecuencias. Ámame como yo te amo, con esta loca devoción insana que me pierde y que hace que no me importe nada. Porque somos sólo hombres, y nos debemos a nuestra alma pecaminosa.

Hazme tuyo, ¡oh, amado hombre! Y seré, al mismo tiempo, el hombre más feliz de la tierra.

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Catalunya, t’estimo

Hoy toca una dedicatoria muy especial, en la lengua que hace que me emocione y me hinche de orgullo. Porque hoy es nuestro día una vez más, y lucharemos porque así lo siga siendo.
A los que no entendáis catalán no os preocupéis, tenéis la traducción más abajo.

 

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Perquè el cor em batega a un ritme insospitable. La sang corre, crema, plora i s’emociona cara dos colors, cara una bandera, cara un himne que posseeix el meu cos i la meva ànima. 

I no hi puc fer res, perquè és la meva terra, la meva nació, qui em va donar la vida i em veurà morir, on les meves  cendres es fondran d’aquí a les noves genereacions que l’estimin tant com me l’estimo jo. Perquè ara és millor del que va ser pels meus pares, però serà millor pel dia que sigui dels meus fills. I no hi ha mal, només orgull i dita per una història espléndida, meravellosa, plena d’homes valents que alimenten la nostra passió tot i el temps passat. A vosaltres, avantpassats del meu país, de casa meva i del meu cor, us dono les gràcies un dia més per aquest amor a la meva llar.

Feliç diada, i visca Catalunya!!

 

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Porque el corazón me late a un ritmo insospechable. La sangre corre, arde, llora i se emociona ante dos colores, ante una bandera, ante un himno que posee mi cuerpo y mi alma.

I no puedo hacer nada, porque es mi tierra, mi nación, quien me dio la vida y quien me verá morir, donde mis cenizas se fundirán de aquí a las nuevas generaciones que la amen tanto como la amo yo. Porque ahora es mejor de lo que fue para mis padres, pero será mejor que el día que sea de mis hijos. Y no hay ningún mal, sólo orgullo y dicha por una historia espléndida, maravillosa, llena de hombres valientes que alimentan nuestra pasión a pesar del tiempo. A vosotros, antepasados de mi país, de mi casa y de mi corazón, os doy las gracias un día más por este amor a mi hogar.

Feliç diada, i visca Catalunya!!

 

 

Catalunya, triomfant,
tornarà a ser rica i plena!
Endarrera aquesta gent
tan ufana i tan superba!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Ara és hora, segadors!
Ara és hora d’estar alerta!
Per quan vingui un altre juny
esmolem ben bé les eines!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Que tremoli l’enemic
en veient la nostra ensenya:
com fem caure espigues d’or,
quan convé seguem cadenes!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Sueño Inmortal

La dama abrió los ojos una noche más, despacio, liberándose de un sueño que la tenía presa hasta el último de los rayos del Sol. Se recostó, notando el frío de la noche recién nacida en su fina piel, la oscuridad penetrando por sus pupilas muertas y las venas casi vacías en su cadáver viviente. Poco a poco, se sacudió el polvo de sus ropajes oscuros, con una calma inalterable, casi como un ritual que llevaba siguiendo a la perfección desde hacía décadas. Mientras tanto, empezó a recordar.

Había tenido un sueño, un extraño sueño en el que el mundo era bello, vivo, lleno de color y luz. En él, la gente reía y cantaba, danzaba bajo Sol y Luna, en la tierra y en el cielo, entre las nubes y las estrellas, notaba el calor con una fuerza vívida y sobrecogedora. Había paz, felicidad, amor…

Pero, al fin y al cabo, no había sido nada más que un sueño, una ficción ideada por la mente de una criatura pecadora, que ya no tenía ni el derecho a imaginar un mundo perfecto en el que el alma humana pudiera regocijarse y ser feliz. Desde el momento en que dejó de ser humana, de definirse como mujer, aquellas esperanzas se habían convertido en aquello que cubría sus ropas cada noche al aparecer la Luna e imponer su dominio en el cielo: polvo, un polvo mustio y putrefacto, restos de lo que antaño fue una bella forma que llegar a sentir suculenta en los labios de un amante; la más bella melodía a oídos del más grande de los músicos reducidas a tachones en una partitura desgastada,  las palabras más dulces de un poeta dedicadas a una amada que sólo conoce la burla y la vanidad…

Acarició lentamente sus párpados, notando por primera vez algo extraño en ellos. Sintió como una maraña de hilos cubriendo sus facciones, un enorme telar que no le dejaba entrever más de lo necesario para un monstruo sediento de sangre. Una venda, un gigantesco antifaz que borraba cualquier imagen de lo que pudo llegar a ser o poseer cuando su débil corazón palpitaba, rebosante de vida y júbilo. Aquello que anulaba su condición humana.

Sintió al apartar un pequeño mechón de su frente la piel fría como el hielo, y suspiró. Ni siquiera conocía el significado de aquellas reflexiones. ¿Qué le quedaba, los recuerdos de una vida muerta, o el sueño idílico de los inmortales?

Forgive Me (II)

Segunda y última parte de Forgive me. Siento el retraso, he estado algo liada y me ha costado encontrar hueco para la siguiente publicación. Espero que la disfrutéis.

Saludos

Parte II

Asesinó a sus padres por orden de su señor cuando tenía apenas cinco años. Ella, a pesar de ser de origen humilde, era visitada con frecuencia por uno de los nobles que mandaban sobre las tierras en las que trabajaban. Era un hombre de figura oscura y misteriosa, envuelto por un halo místico que aterrorizaba a todos aquellos que se le acercaban… menos a ella, a una niña inocente y pura que, lejos de acobardarse como el resto de pueblerinos, se sentía atraída por él.

“Escondes un gran poder en tu interior” le dijo un día “, y debes despertarlo cuanto antes”.

“¿Qué es el poder?”

“Es aquello que nos hace únicos y especiales, más fuertes que los demás y que nos permite defendernos de las cosas malvadas. El potencial que tú tienes es… fantástico. Pero debes borrar los obstáculos de tu camino”.

“¿Cuáles son mis obstáculos?”

“Tu familia”.

Fue por la noche, mientras ambos dormían. Recordó cómo, sin ningún tipo de miramiento, había hundido el cuchillo lentamente en la garganta de su madre y, a continuación, en la de su padre, mientras la sangre se deslizaba por la herida con una lentitud casi venerable, dejando un camino rojo que la devolvía al origen de su crimen. También recordó cómo extrajo el cuchillo de la herida lentamente y cómo lo alzó, contemplando el brillo de la sangre bajo la luz de la luna…

“Mi amo, fui vuestras desde aquel momento hasta este mismo día. O, tal vez, ya era vuestra de hacía muchísimo más tiempo atrás… pero hoy me liberáis”.

Se alzó lentamente sin apartar la mirada de las aguas. Sí, su amo aquel día la había liberado para que usara su poder en el mundo como mejor le complaciera… el mayor castigo para un alma encadenada a la servidumbre existente durante toda su vida.

“Cuando mi alma, mi cuerpo y mi corazón son tuyos, la liberación es peor que una esclavitud en el Infierno”.

Miró al cielo, donde el Sol ya casi estaba oculto entre las sombras. Como su vida, se extinguía toda luz.

“No soy más que un reflejo intocable…”